Antioquia inaugura túnel de Oriente

En Antioquia inaugura el túnel más largo de Colombia: el Túnel de Oriente. Después de 5 años de construcción están listos los 24 kilómetros con tres túneles, viaductos e intercambios viales que unieron el Valle de Aburrá y el Valle de San Nicolás, que cumple el sueño de unir a Medellín y Rionegro en 18 minutos.

Es un día esperado en Antioquia desde hace 22 años cuando se imaginó un proyecto visionario para la infraestructura antioqueña. El túnel de Oriente será el más largo de Latinoamérica, pensado en 1997 y terminado en los últimos cuatro años gracias a la unión de 74 empresas paisas.

Son más de 22 kilómetros de vías por los que en promedio se atraviesa la montaña, con túneles, en 12 minutos, con una pendiente longitudinal de 2,25%, con accesos peatonales cada 400 metros, y el paso por viaductos en aproximadamente seis minutos.

“Este es el resultado del trabajo diario de más de 3 mil personas que ejecutaron estos 22,3 kilómetros que comprenden 3 túneles, es decir, hablamos de más de 17 kilómetros en túneles y 4,5 kilómetros de vías a cielo abierto”, dijo el secretario de infraestructura de Antioquia, Gilberto Quintero.

Los datos de la megaobra
Entre los datos que dan cuenta de la megaobra que se inaugura este jueves se destaca una cifra: 3 millones de metros cúbicos de material que fueron extraídos para dar paso al túnel Santa Elena 1. Para el trabajo de extracción de ese volumen, equivalente al contenido de 90.000 contenedores de carga, y las posteriores adecuaciones al tubo, se emplearon más de 100 máquinas distintas.

Pero las cifras más destacadas no se quedan solo en materia inerte. Desde el componente humano, el hito se alcanzó en diciembre de 2018, cuando la obra tuvo su pico máximo de actividad, y fue el momento en el que intervinieron de manera simultánea 3.300 obreros, que hicieron posible llegar a la recta final de la intervención.

Además, se proyecta que gracias a los tiempos de desplazamiento que les ahorrará el túnel a los vehículos que se movilicen entre los valles de Aburrá y San Nicolás, se dejarán de emitir más de 11.000 toneladas de dióxido de carbono al año, lo que le dará un respiro a la calidad del aire de la región.

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