Fútbol Internacional «Compartí vestuario con Messi y ahora estoy en la cárcel»

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Jhon Viáfara está a pocas horas de llegar a los Estados Unidos para continuar con su condena y su proceso de extradición. Tras 10 meses en la cárcel después de ser capturado en Cali por agentes del CTI y la Fiscalía con colaboración de la DEA. El exjugador que todos recuerdan por ser vital en el título de la Copa Libertadores del Once Caldas en 2004; más sus 39 presencias en la Selección Colombia, habló con Win Sports; rompió el silencio tras su captura el año pasado.

El ex jugador del Cali, Medellín y Once Caldas relató el paso a paso de sus día en la cárcel La Picota en Bogotá: «Yo me levanto a las 7:30 de la mañana y voy al gimnasio hasta las 9 de la mañana. Desayunamos y organizamos un torneo de fútbol interno. Todo el día jugamos fútbol. Almuerzo y a las 5:30 /6 de la tarde nos meten a las celdas para descansar. Aprovecho para leer y escribir mi libro».

No han sido días fáciles a pesar de tener una rutina que lo mantiene ocupado: «Extraño mucho a mi familia y la dieta alimenticia se pierde totalmente en la cárcel. Lo digo porque he vivido bajo un régimen. Acá soy buen compañero a ser buen amigo y no romper las reglas. Lo único diferente es la alimentación, no hay lujos y no se puede hacer dieta. He tratado de asimilar mi realidad a mi vida. Yo estuve preso afuera; ahora estoy libre. Acá puedo andar en chanclas, allá estaba preso de las apariencias, de no poder sentarme con diferentes personas. En el libro que estoy armando cuento muchas cosas y comparo otras, cuando no apreciaba lo que me daba la vida».

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Yo voy a Estados Unidos a afrontar, mi miedo es lo que pase después. Ni hablar del bienestar de mi familia.

Estar en el pabellón de extraditables lo ha ha hecho conocer hombres que vivieron la guerra en Colombia: «Acá he conocido personas que jamás pensé que iba a conocer. Compartí celda con hombres que han marcado historia, hombres de batalla, de guerra. Yo he compartido camerino con Messi y ahora comparto celda con hombres que han estado en la guerra del país. Acá es como un terminal, donde llegan personas de todos los lugares del mundo. Se la rebuscan peluquiando, haciendo aseo, lavando ropa… cuando la gente viene a este pabellón hay mucho pobreza».

SIn embargo, el exjugador no se ha desconectado del fútbol y en la cárcel está informado de todo lo que pasa: «Si, acá tenemos televisor y vi que en un programa hablaron que yo vivía muy mal y no ha sido así. La convivencia es muy buena y debo resaltar el trato de la guardia. Yo me veo la liga local, pudimos ver la final gracias a que el jefe de guardia nos dio una hora más. Hay mucho hincha de América acá y la pasamos muy bueno».

También aprovechó para darle un mensaje a Luis Fernando Montoya, el entrenador que lo potenció en el Once Caldas: «El profe sabe que lo quiero mucho y lo incluí en mi libro. Tenemos muchas anécdotas juntos. Le pedí a la gente del Once Caldas que no se olvidara de él. Él sabe quien soy yo. Hasta ayer hablé con el profesor Eduardo Lara, también con Jairo Castillo, con Amaranto Perea que ojalá le vaya muy bien como entrenador».

El exjugador que estuvo en la Copa América de Venezuela en 2007 fue contundente sobre su condena: «Tengo que ir a un corte en Estados Unidos y que me expliquen por qué me acusan. Yo tengo que ser honesto como siempre lo he sido, he hablado claro. Si yo cometí un error, tengo que pagar. Yo estoy tranquilo porque me acusan de cosas que aún no entiendo. Nadie me vio en una mansión ni en carros último modelo. Mis hijos han ido a colegios normales. Me sacaron una foto con unas armas que fue cuando era adolescente. La mostraron como si fuera mi presente. En el país hay gente buena, pero también hay otros que nacieron para hacer el mal».

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