{"id":2753,"date":"2024-03-20T15:21:32","date_gmt":"2024-03-20T15:21:32","guid":{"rendered":"https:\/\/radiocolombiainternacional.com\/?p=2753"},"modified":"2024-03-20T15:21:36","modified_gmt":"2024-03-20T15:21:36","slug":"la-escalada-sin-freno-de-los-precios-de-alquiler-ponen-contra-las-cuerdas-a-muchos-latinos-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/radiocolombiainternacional.com\/web\/la-escalada-sin-freno-de-los-precios-de-alquiler-ponen-contra-las-cuerdas-a-muchos-latinos-en-espana\/","title":{"rendered":"La escalada sin freno de los precios de alquiler ponen contra las\u00a0cuerdas a muchos latinos en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p>Camas compartidas, estafas,&nbsp;familias enteras viviendo en una habitaci\u00f3n y discriminaci\u00f3n&nbsp;<strong>son algunos de los abusos que convierten en pesadilla la b\u00fasqueda de alojamiento de muchos de los latinoamericanos que viven en Espa\u00f1a.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La escalada sin freno de los precios de alquiler y la escasez de vivienda hacen que los inmigrantes, especialmente los que llevan poco tiempo en Espa\u00f1a y no disponen de papeles ni contrato de trabajo,&nbsp;<strong>tengan que plegarse a las demandas desmedidas de algunos arrendadores.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ese es el caso de Liliana, una mujer peruana de 29 a\u00f1os que durante su primer a\u00f1o en Espa\u00f1a comparti\u00f3 cama,<strong>&nbsp;durmi\u00f3 en el sof\u00e1 del comedor de un apartamento donde viv\u00edan otras cinco personas y estuvo residiendo en la casa de una mujer mayor&nbsp;<\/strong>que no le daba d\u00edas libres argumentando que no se pod\u00eda quedar sola.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahogada por las exigencias de la anciana, dej\u00f3 el trabajo y, a partir de ah\u00ed, su situaci\u00f3n se complic\u00f3 todav\u00eda m\u00e1s. &#8220;<em>Nadie me ayud\u00f3 realmente, m\u00e1s bien algunos se aprovecharon de m\u00ed<\/em>&#8220;, asegura en una entrevista.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin trabajo ni documentaci\u00f3n en regla,&nbsp;<strong>nadie quer\u00eda alquilarle una habitaci\u00f3n, as\u00ed que tuvo que aceptar la propuesta de una compatriota<\/strong>&nbsp;que le ofreci\u00f3 una &#8216;cama caliente&#8217; compartida con dos mujeres m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de ellas trabajaba de noche, pero la otra dorm\u00eda con ella en una cama de matrimonio que ocupaba el espacio de la habitaci\u00f3n.&nbsp;<strong>Cuando parec\u00eda que las cosas no pod\u00edan ir peor, la due\u00f1a de la vivienda las ech\u00f3 de la habitaci\u00f3n para alojar a familiares<\/strong>&nbsp;y a ella le ofreci\u00f3 el sof\u00e1, ante el desprecio de los otros habitantes de la casa, que les disgustaba que utilizara el comedor para dormir.<\/p>\n\n\n\n<p>Los problemas de vivienda tambi\u00e9n afectan a latinoamericanos que llevan m\u00e1s tiempo en Espa\u00f1a, como Iliana, una salvadore\u00f1a de 32 a\u00f1os,&nbsp;<strong>que tuvo una llegada pl\u00e1cida porque fue recibida por una amiga y bien tratada por la mujer a la que cuidaba,&nbsp;<\/strong>pero cuando la anciana ingres\u00f3 en una residencia y tuvo que buscar vivienda, todo se complic\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Discriminaci\u00f3n por ser mujer, latinoamericana y con ni\u00f1os<\/p>\n\n\n\n<p id=\"p597591-m442-6-443\">&#8220;<em>Tuve decenas de entrevistas con personas que alquilaban habitaciones y, cuando ve\u00edan que estaba embarazada me dejaban en la calle, sin piedad<\/em>&#8220;, recuerda.<br><br>&#8220;Tem\u00edan que dejara de pagar y me quedara de okupa&#8221;, explica, un temor basado en la discriminaci\u00f3n,<strong>&nbsp;ya que algunos arrendatarios cree que las mujeres latinoamericanas dejan de pagar el alquiler cuando tienen hijos peque\u00f1os<\/strong>&nbsp;a su cargo porque legalmente es m\u00e1s dif\u00edcil desahuciarlas.<br><br><strong>Iliana tiene contrato de trabajo indefinido y capacidad econ\u00f3mica para pagar el alquiler de una habitaci\u00f3n en Barcelon<\/strong>a, ciudad donde trabaja y donde encontr\u00f3 una guarder\u00eda para su hija, pero no encontr\u00f3 nada en la capital catalana.<br><br>Finalmente tuvo que aceptar una habitaci\u00f3n en un pueblo vecino, y ahora se ve obligada a largos trayectos en transporte p\u00fablico&nbsp;<strong>porque sus caseros no le permiten empadronarse en esa localidad, requisito necesario para cambiar a su hija de guarder\u00eda.<\/strong><br><br>lsy, natural de Honduras, lleg\u00f3 a Catalu\u00f1a hace ya algunos a\u00f1os. En su actual vivienda, habitada por una pareja,<strong>&nbsp;ocupa una habitaci\u00f3n de realquiler junto a sus tres hijos y tiene derecho \u00fanicamente al uso de la cocina,<\/strong>&nbsp;sin que le sea permitido disfrutar del comedor, ni llevar a nadie al apartamento. &#8220;<em>Adem\u00e1s, mi hermana, que cuida de mis hijos el fin de semana mientras yo trabajo, tambi\u00e9n debe pagar por el uso de la habitaci\u00f3<\/em>n&#8221;, lamenta.<br><br>Dificultades para reagrupar la familia Stephanie, nacida en Colombia, lleva un a\u00f1o en Espa\u00f1a y su mayor ilusi\u00f3n es conseguir traer a su hijo que vive en su pa\u00eds, pero,<strong>&nbsp;aunque tiene pareja y entre los dos pueden pagar una habitaci\u00f3n amplia,<\/strong>&nbsp;no les alcanza para un piso y eso complica la llegada del ni\u00f1o.<br><br>La vivienda,&nbsp;<strong>junto a la b\u00fasqueda de un trabajo digno con un sueldo justo<\/strong>, es una de las principales preocupaciones de los latinoamericanos en Espa\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Camas compartidas, estafas,&nbsp;familias enteras viviendo en una habitaci\u00f3n y discriminaci\u00f3n&nbsp;son algunos de los abusos que convierten en pesadilla la b\u00fasqueda de alojamiento de muchos de los latinoamericanos que viven en Espa\u00f1a. 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